¿Sola o acompañada? La decisión de buscar pareja

 

Celia Arroyo

Psicóloga y psicoterapeuta

(Publicado originalmente en el blog del Instituto Palacios de Salud de la Mujer)

 

Su problema es que no sabe estar sola. Ésta es una frase muy común hoy en día. Generalmente lo dice una mujer refiriéndose a alguna amiga, en un tono algo despectivo, que deja entrever la debilidad de la susodicha.

Más que un cotilleo, se ha convertido en una sentencia, un diagnóstico que tiene su origen en la proliferación de la literatura de autoayuda. Uno de los mandatos de este nuevo género es el de aprender a estar solo o sola, como condición sine qua non para alcanzar los nuevos estándares de la felicidad. Y sin embargo, qué poco se habla de la necesidad de aprender a estar en compañía, pese a que las consultas de psicoterapia están repletas de personas con importantes problemas relacionales.

¿Qué es mejor desde el punto de vista de la salud mental, estar sola o acompañada? Parece que ésta es una pregunta que se hacen muchas mujeres y que obviamente no puede contestarse genéricamente, pues dependerá de las circunstancias concretas de cada persona, y del tipo y la calidad de las soledades y compañías a las que nos estemos refiriendo.

Pero, ¿por qué nos hacemos esta pregunta? ¿Por qué pensamos tanto en los ‘estándares de salud’ y dejamos tan de lado el deseo?

El deseo de las mujeres en relación a la búsqueda de la pareja y la elección del estado civil ha estado siempre en manos de terceros. No hace tanto tiempo, se obligaba a las mujeres a casarse contra su voluntad. Esta práctica sigue vigente en muchas partes del mundo. Con el tiempo, esa obligación dejó de ser tal y se transformó en una forma de presión social. Las mujeres podían no casarse pero se convertían en solteronas, mujeres que eran centro de burla, cotilleo o algún juicio clínico similar al actual. Hemos cambiado el “no es capaz de conseguir un hombre” por el “no sabe estar sola”. … (sigue leyendo)

 

 


Foto: (CC BY-SA) Santos González – Woman Viewing Bridge