Afrontar el estrés de ser madre

 

Celia Arroyo

Psicóloga y psicoterapeuta

(Publicado originalmente en el blog del Instituto Palacios de Salud de la Mujer)

De un tiempo a esta parte, he visto un incremento de mujeres que acuden a terapia con “depresión postparto”. El diagnóstico lo han elaborado ellas mismas, a menudo ayudadas por sus parejas, sus amistades, sus propias madres y, cómo no, sus suegras.

Con la llegada de internet, es frecuente que las personas que acuden buscando ayuda profesional lo hagan autodiagnosticadas. No voy a detenerme ahora en la inconveniencia de autoetiquetarse en la patología, pues eso nos llevaría muchas líneas.

Paradójicamente, para un psicólogo es muy interesante escuchar los autodiagnósticos, pues nos proporcionan una radiografía de la percepción social en relación a qué se considera saludable y enfermizo.

Lo sano y lo patológico cambian en cada momento social. Los valores compartidos en torno al éxito y la felicidad influyen en nuestras expectativas, generando en ocasiones un gran sufrimiento. Comprender este fenómeno y hacérselo entender a nuestros pacientes es una herramienta imprescindible en el trabajo psicoterapéutico.

¿Qué síntomas presentan las mujeres a las que me refiero? Culpa y estrés, mucho estrés.

Son mujeres que no encajan en el diagnóstico de depresión posparto incluido en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSMV) dentro de los trastornos del estado de ánimo. Eso es una enfermedad que requiere atención médica y psicológica.

Pero las personas de las que hablo, esas que no padecen una depresión posparto, sufren. Generalmente, se trata de mujeres mayores de 30 años que han trabajado duro para desarrollar su carrera profesional y han pospuesto la maternidad para encontrar ese buen momento en el que disfrutar de ella. Saben exactamente qué tipo de madres quieren ser, lo tienen todo controlado. Han leído a Carlos González, puede que hasta tengan la cuna de colecho. Están sobradamente preparadas.

Algunas de sus amigas tienen hijos y, aunque se las ve cansadas, aseguran que, cuando se es madre, aparece una fuerza sobrenatural que hace que puedas con todo.

Por eso, cuando nace el bebé y no experimentan esa entereza de la que todo el mundo habla, se sienten inferiores a las otras madres. Parece que a esas otras no les asusta tener un ser humano que depende de ellas para todo y que las requiere todo el día.  . (sigue leyendo)

 


 

Foto: (CC BY) Big D2112 – Mother and Child Reunion.

Bebés prematuros: aspectos emocionales y condiciones de crianza

 

 

Celia Arroyo

Psicóloga y psicoterapeuta

(Publicado originalmente en el blog del Instituto Palacios de Salud de la Mujer)

 

Manuel acudió a mi consulta diagnosticado de agorafobia. Tenía 16 años y su madre le traía en coche, pues él se sentía incapaz de viajar en transporte público. Le gustaba pasear de noche. Se sentía bien en ese ambiente de calma y tranquilidad, sin gente. En una ocasión, me contó que su madre le había regañado por salir de casa de noche. Para salir de casa tenía que saltar una valla de un metro. Su madre le dijo: “Podías haberte roto una pierna y haberte muerto de frío sin que nadie te oyese”.

Manuel fue un niño prematuro. Ningún profesional había relacionado sus problemas emocionales con esta circunstancia. A lo largo de nuestras sesiones, pudimos ver cómo su madre desde que era pequeño le había transmitido que él era un ser frágil en un mundo peligroso.

El embarazo suele durar 38 semanas. Sin embargo, en algunas ocasiones el parto se adelanta y el bebé nace antes de lo esperado. Hablamos en ese caso de un bebé prematuro.

Para los padres, se trata de una experiencia traumática, pues la mayoría de las veces el embarazo iba bien y en pocas horas las expectativas en torno a la paternidad y maternidad cambian bruscamente.

Las experiencias emocionales en torno al nacimiento de un niño prematuro acompañarán a la familia toda la vida, influyendo en la crianza y en la propia identidad del niño. Los nueve meses que dura un embarazo no es sólo un periodo de tiempo en el que el bebé madura físicamente, sino que es el tiempo en el que los padres se preparan psicológicamente para la nueva situación. . (sigue leyendo)

 


 

Foto: (CC BY ) Teza Harinaivo Ramiandrisoa- pregnant woman

¿Sola o acompañada? La decisión de buscar pareja

 

Celia Arroyo

Psicóloga y psicoterapeuta

(Publicado originalmente en el blog del Instituto Palacios de Salud de la Mujer)

 

Su problema es que no sabe estar sola. Ésta es una frase muy común hoy en día. Generalmente lo dice una mujer refiriéndose a alguna amiga, en un tono algo despectivo, que deja entrever la debilidad de la susodicha.

Más que un cotilleo, se ha convertido en una sentencia, un diagnóstico que tiene su origen en la proliferación de la literatura de autoayuda. Uno de los mandatos de este nuevo género es el de aprender a estar solo o sola, como condición sine qua non para alcanzar los nuevos estándares de la felicidad. Y sin embargo, qué poco se habla de la necesidad de aprender a estar en compañía, pese a que las consultas de psicoterapia están repletas de personas con importantes problemas relacionales.

¿Qué es mejor desde el punto de vista de la salud mental, estar sola o acompañada? Parece que ésta es una pregunta que se hacen muchas mujeres y que obviamente no puede contestarse genéricamente, pues dependerá de las circunstancias concretas de cada persona, y del tipo y la calidad de las soledades y compañías a las que nos estemos refiriendo.

Pero, ¿por qué nos hacemos esta pregunta? ¿Por qué pensamos tanto en los ‘estándares de salud’ y dejamos tan de lado el deseo?

El deseo de las mujeres en relación a la búsqueda de la pareja y la elección del estado civil ha estado siempre en manos de terceros. No hace tanto tiempo, se obligaba a las mujeres a casarse contra su voluntad. Esta práctica sigue vigente en muchas partes del mundo. Con el tiempo, esa obligación dejó de ser tal y se transformó en una forma de presión social. Las mujeres podían no casarse pero se convertían en solteronas, mujeres que eran centro de burla, cotilleo o algún juicio clínico similar al actual. Hemos cambiado el “no es capaz de conseguir un hombre” por el “no sabe estar sola”. … (sigue leyendo)

 

 


Foto: (CC BY-SA) Santos González – Woman Viewing Bridge

El aborto involuntario: Cómo superar la pérdida de un bebé

 

Celia Arroyo

Psicóloga y psicoterapeuta

(Publicado originalmente en el blog del Instituto Palacios de Salud de la Mujer)

Carmen acaba de perder el bebé que esperaba. Es la segunda vez que tiene un aborto, tiene 35 años y hace tres que ella y su marido intentan tener hijos.

Después de año y medio intentando quedarse embarazada, la pareja se hizo unas pruebas de fertilidad que revelaron algunos problemas en el esperma de él. Entraron en lista de espera para un tratamiento de fecundación in vitro pero antes de que les llegara el turno, Carmen se quedó embarazada de manera natural. No lo esperaba, estaba feliz e ilusionada. La felicidad duró 8 semanas, hasta que a través de una ecografía supo que el corazón de su bebé había dejado de latir.

Cuando se enteró sintió frustración y rabia, “¿por qué a mí?”. Se preguntaba como tantas otras mujeres en su situación. “Estaba enfadada con mi cuerpo porque no había sido capaz de hacer el trabajo que tenía que hacer para que el bebé sobreviviese”. Este sentimiento también es muy común entre las mujeres que tienen un aborto espontáneo.

Algunas se sienten traicionadas por su cuerpo mientras que otras van más allá y experimentan culpa.… (sigue leyendo)

 

 


Foto: (CC BY)- KariHak – Anything is possible in a world of dreams